El Legal Design en el Marketing de Influencia

Sobre el Autor
Abogado especialista en propiedad intelectual, influencer marketing y negocios digitales.

En palabras de Margaret Hagan, quien es pionera en esta corriente desde mediados del 2012, podemos definir el Legal Design como la aplicación del diseño centrado en el ser humano al mundo del Derecho. Lo que se busca con esta corriente es lograr que los servicios legales puedan tener un enfoque centrado en el usuario/ciudadano logrando que estos puedan ser satisfactorios y eficaces para estos. La clave al momento de implementar esta corriente en nuestros servicios o productos, (como lo puede ser un contrato), es lograr que sea útil y atractivos para los usuarios.

¿Qué es el marketing de influencia?

Básicamente podemos definir esta estrategia de marketing como aquella que busca acercar empresa con sus clientes, a través de personas que pueden tener cierta credibilidad en un sector o actividad en específico y que cuentan con una audiencia. Utilizar este tipo de estrategia tiene una serie de ventajas como lo pueden ser:

1) Acercamiento a una audiencia objetivo
2) Obtener un mejor retorno de inversión (ROI).
3) Mejorar la reputación de la marca.
4)Aumento del engagement en las publicaciones.

De acuerdo al portal especializado Influencer Marketing Hub, la red social principal para este tipo de prácticas es Instagram.

Contratos “tradicionales”, un dolor de cabeza

Una vez definido las bases de estos temas, es importante analizar cuales son los problemas jurídicos que pueden surgir en estas actividades. De acuerdo a una encuesta llevada a cabo por el portal ‘Términos y Condiciones’, hecha a 260 influencers españoles con más de 10,000 seguidores en Instagram, varios de los principales problemas legales que estos tienen es sobre las condiciones legales que conlleva su actividad.

Por ejemplo, el no saber aspectos como lo puede ser la propiedad del contenido creado o cómo deben llevar a cabo esta publicidad. Ambas problemáticas deben su principal causa a que la gran mayoría de usuarios, no conoce los términos y condiciones de la plataforma en la que ejercen su actividad y además, los contratos (en caso de haber), suelen ser poco claros para una persona que no conoce de tecnicismos jurídicos.

Ahora es cuando encontramos en el Legal Design una solución para erradicar esta incertidumbre. Ya que, como se mencionó al inicio de este artículo, el centrar tanto el Derecho como el diseño en el usuario, puede generar por ejemplo, contratos, así como términos y condiciones, útiles y atractivos. No es una labor sencilla, ya que requiere de aplicar no solo conocimientos jurídicos, sino también es importante conocer sobre design thinking, interfaces y comunicación efectiva. Nada de lo antes escrito tendría sentido sin el elemento primordial: la proactividad, rasgo que debe caracterizar al abogado digital.

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